jueves, 3 de noviembre de 2011

Polémica en Turquía por las cortas penas para 26 hombres por violar a una menor

JUSTICIA  
| El juez cree que la joven de 13 años 'consintió'



En el fondo no era una violación, porque ella estaba "dispuesta". Éste era el veredicto de los jueces en la primera instancia y así lo ha confirmado esta semana el Tribunal Supremo: sí, los 26 acusados eran culpables de haber violado a N. Ç. cuando ella contaba apenas 13 años de edad, pero como había dado su "consentimiento", no había que aplicar grandes condenas: entre uno y seis años de cárcel. Casi un delito de caballeros.

Una decisión "inaceptable y preocupante", asegura la ministra de Familia turca, Fatma Sahin. Un "crimen contra la humanidad", remacha su compañero de partido, el diputado Ömer Çelik. Hasta el ministro de Justicia, Sadullah Ergin, ha condenado la decisión del Supremo. Las abogadas de la joven ya han recurrido al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
N. Ç. vivía en un pueblo de la provincia de Mardin, en el sureste de Turquía, y acorde a los datos aparecidos en la prensa, sus padres la enviaban a limpiar casas. Dos mujeres -hora condenadas a nueve años de prisión- hacían de mediadoras para buscarle 'trabajo', pero en realidad cobraban para que los hombres pudieran abusar de la niña.

 

Amenazas

Y éstos "no emplearon violencia ni amenazas" porque N. estaba "dispuesta", según la sentencia. No se valoró como 'amenaza' el que los hombres le habían advertido de que de resistirse harían pública su "vida licenciosa"... en una sociedad en la que hasta hoy, muchas familias condenan a muerte y asesinan a sus propias hijas si éstas pierden la virginidad antes de casarse.
La lista de los acusados es llamativa: hay profesores, hay oficiales, un capitán del ejército, directores de centros administrativos de Mardin, altos cargos, empresarios... Todos señores de intachable conducta, aparentemente. Pero no está en duda su participación en las violaciones. Sólo si la víctima estaba de acuerdo.
En 2002, N. Ç. huyó a Adana y buscó ayuda en un centro de acogida para niñas. Más tarde, la abogada Eren Keskin –conocida por su defensa de causas humanas – y la activista Leman Yurtsever la acogieron.

 

Nueva vida

Ahora, las tres viven en Estambul y forman una pequeña familia, según relata Yurtsever al diario turco 'Vatan'. N. Ç., que ahora tiene 21 años y "es una chica inteligente que toma sus propias decisiones", ha terminado bachillerato. No habla con la prensa ni prácticamente nadie en su entorno sabe de su pasado. "Me han hecho mucho daño; no permitiré que nadie me vuelva a hacerlo", dice.
El juicio ha sido un calvario para la joven, que tuvo que relatar los detalles de las violaciones, sólo para ver cómo los jueces primero dejaron el libertad condicional a los acusados y luego los despacharon con penas menores.
Algo que no es sólo culpa de los jueces, opinan las feministas turcas, sino de toda una sociedad que automáticamente asigna la culpa de una violación a la víctima por haberla "provocado", apoyado por una prensa que a menudo también busca más el morbo de la 'mujer fácil' que de la denuncia. Según Fatma Sahin, la ley no prevé una interpretación tan benévola, pero promete reformarla para evitar que vuelva a ocurrir.

 

Era menor, en todo caso

Si el caso ocurriera hoy, de todas formas, las penas serían mayores, porque el tribunal se basó en el código penal vigente en el momento del delito. Aún entonces, la edad mínima para aceptar una relación sexual estaba en los 15 años, de manera que legalmente no pudo haber consentimiento. Hoy se castiga con cinco años de cárcel cualquier relación con menores de edad, es decir, por debajo de los 18.
N. Ç. irá a Estrasburgo para hacer justicia. Mientras tanto estudia inglés, sueña con dirigir cortometrajes y piensa si estudiar Derecho o Periodismo, según Yurtsever. "Pero si llego a ser periodista no escribiré sobre niñas que hayan pasado por lo mismo que yo", promete.

No hay comentarios:

Publicar un comentario