martes, 2 de agosto de 2011

LA ESTUPIDEZ DE LOS NECIOS. Por las banderas hacia el ridículo.

EL MUNDO.ES

Está a punto de comenzar el Campeonato de Europa de fútbol de 2016. La selección de la Confederación de Estados Ibéricos Semiindependientes presenta un buen equipo, aunque algunos signos externos en el proceso de preparación puede hacer que disminuyan sus posibilidades. 

Así, ha llamado la atención el hecho de que algunos de sus futbolistas exijan jugar sus partidos con la camiseta de su estado. 




Ya se ha cursado una solicitad a la FIFA y a la UEFA para que se rompa esa absurda obligación de que los 10 jugadores de campo deban vestir con la zamarra del mismo color, que en el caso de esta selección es el oprobioso rojo que recuerda épocas de fascismo y opresión.


Sí, se admite que puede haber cierta confusión, tanto entre los propios componentes del equipo como en el cuarteto arbitral pero se mantienen esperanzas de que los catalanes puedan jugar con los colores de la senyera, los vascos con la ikurriña y los andaluces de blanco y verde. Es más, se considera que esta revolución puede animar a diversos pueblos oprimidos del mundo. En Alemania los bávaros podrían jugar con el traje tradicional y los nacidos en Texas podrían acabar con la tiranía de la bandera de las barras y estrellas y acudir portando el estandarte del Sur derrotado en la guerra de Secesión. Los estados de lo que un día fue España se convertirían así en una avanzadilla de libertad con el fútbol como gran plataforma.


También se pedirá que en la banda, junto al seleccionador, haya un equipo de traductores que traslade las instrucciones a cada uno de los futbolistas en su lengua natal o, en su defecto, en su dialecto. Se acepta incluso el silbo gomero. Sí hay representantes de 11 estados hispánicos diferentes pues se solicitará espacio para 11 intérpretes con sus correspondientes equipos de traducción simultánea. El ritmo del partido puede no ser el más vivo, pero las raíces de cada jugador, su identidad nacional estarán a salvo.


Por supuesto, si el seleccionador se niega a esta ayuda será imediatamente destituido, pese a haber ganado los últimos Mundiales y Eurocopas. Nada es más importante que la protección de la identidad de cada una de los estados hispánicos. Los resultados y el juego son secundarios. 

Por cierto, enhorabuena a Ginés Meléndez. Magnífico entrenador, mejor educador y alejado de la política casposa de boina y mesa camilla que asfixia a un país con siglos de existencia. A seguir ganando y enseñando, míster. 

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